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Gramática

Una vez que hayas juntado algunas palabras y quizá un alfabeto, puede ser que pienses que ya lo has hecho todo. Si es así, lo más probable es que no hayas creado nada más que un cifrado complicado del español. Todavía te queda trabajar en la gramática, ¿qué te crees?

Para los linguistas, una gramática es una descripción completa de un idioma, incluyendo:

Vamos a empezar con la morfología, pero luego solo voy a describir ciertas cosas que quizá quieras incluir en tu idioma, y sugerir algunas otras opciones. Estas características podrían incluirse en la morfología o en la sintaxis; esa será una de las decisiones que tendrás que hacer.

No voy a tocar la semántica y la pragmática nada más que brevemente, aunque también mencionaré dónde encontrar más información.


¿Tu idioma es fusional, aglutinativo o aislante?

Las flexiones son afijos usados para conjugar los verbos y declinar los sustantivos. Algunos ejemplos de ellos en español son la -o añadida a los verbos para la 1ª persona singular del presente (am-o, ve-o, viv-o) y la -s para los plurales de los sustantivos y adjetivos. Algunos idiomas como el ruso o el latín tienen sistemas de flexiones muy complejos.

En los idiomas aglutinativos, cada afijo tiene un solo significado. Por ejemplo, en quechua, mikurani ‘comí’, el sufijo de tiempo pasado -ra- está separado del sufijo de persona -ni. O wasikunapi ’en las cosas’; donde el sufijo plural -kuna es diferente del sufijo de caso -pi.

Por el contrario, en los idiomas fusionales, una sola flexión puede contener varios significados. Por ejemplo, en ruso, домов domóv, el sufijo -óv indica tanto el plural como el caso genitivo; no parece tener ninguna relación con los otros sufijos plurales (ej. el nominativo ) o el sufijo singular genitivo (-a). En español, la terminación de comí indica la 1ª persona del singular, tiempo pasado, aspecto perfectivo, modo indicativo —bastante trabajo para nada más que una vocal, incluso si tiene una tilde.

En los idiomas aislantes, no hay ningún sufijo; todos los significados se modifican agregando más palabras. En chino mandarín, por ejemplo, wǒ chī fàn podría significar ‘como’ o ‘estaba comiendo’, dependiendo del contexto; el verbo no tiene ninguna flexión. Para mayor precisión, se pueden añadir adverbios o partículas: wǒ zuótiān chī fàn ‘Estaba comiendo ayer’, wǒ chī fàn le ‘comí/he comido (i.e. comía y he terminado)’.

Los idiomas polisintéticos incorporan sustantivos u otras raíces adentro del verbo. Por ejemplo, en el idioma nishnaabemwin, naajmiijme ‘conseguir comida’ incorpora miijim ‘comida’. La forma incorporada puede no ser la misma del sustantivo cuando se usa como palabra separada.

En la práctica los idiomas son una mezcla; algunas flexiones en los idiomas fusionales tienen un solo significado; el quechua de todos modos tiene algunas flexiones fusionadas, y el mandarín sí tiene unos pocos sufijos.

Los creadores de idiomas suelen hacer idiomas aglutinativos o aislantes; pero hay cosas que vale la pena decir a favor de las flexiones fusionales. Tienden a ser bastante compactas, por ejemplo. No le puedes ganar a la de los verbos españoles en brevedad.


¿Cómo se forman las flexiones?

¿Cómo se pueden crear las flexiones fusionadas? La forma más simple es derivarlas de flexiones aglutinativas antiguas, desgastasdas con el tiempo. Pero hay otras formas (como la confusión entre diferentes grupos de paradigmas), así que también podrías solo inventarlas.

En las siguientes secciones, ten en cuenta que las diferentes formas de hacer algo pueden usar flexiones, partículas separadas, órdenes de palabras, y más. Digamos, el negativo podría ser parte de la morfología en un idioma, parte de la sintaxis en otro.


¿Es que hay sustantivos, verbos o adjetivos?

¿Por qué no te deshaces de uno o dos de ellos?

No es difícil deshacerse de los adjetivos. Una forma fácil es tratarlos como verbos: en vez de decir “el muro es rojo”, dirías “el muro rojea”; de la misma manera, “el muro rojo” sería “el muro rojeante” o “el muro que rojea”.

Con semejantes trucos podrías hasta deshacerte de los verbos ser y estar, que según algunos hablantes del inglés son la causa de la forma descuidada de pensar estos días. (Heinlein tuvo el cuidado de prohibir ‘ser’ y ‘estar’ en speedtalk.) La única respuesta que esta noción se merece es: ojalá fuera fácil esa forma clara de pensar.

Podrías extender esta idea y así deshacerte de los sustantivos. Por ejemplo, en lakota, los nombres de etnias son verbos, no sustantivos. Existe un verbo que significa ‘ser lakota’: las formas del presente son entonces ‘soy lakota, eres lakota, etc.’

Bien podrías jugar un buen tanto con esto. “La roca está debajo del arbol” podría expresarse algo así como “Hay un piedreamiento debajo del crecimiento, verdimiento, florescimiento”, o quizás “piedrea mientrasdebajo crece verdemente.” Si de verdad se hallara un idioma así, sin embargo, me pregunto si solo estaríamos engañándonos nosotros. Si hay una palabra que se usa para las piedras, por qué traducirla ‘piedrear’ en vez de simplemente ‘piedra’?

Jorge Luis Borges, en Tlön, Uqbar, Tertius Orbis, se plantea un idioma sin sustantivos; pero eso era porque los hablantes eran idealistas tipo Universidad de Berkeley, quienes no creían en la permanencia de los objetos. Sin embargo, a los lingüistas de verdad no les gusta usar clases semánticas —o metafísica— para definir categorías sintácticas. (No es el nivel correcto para el análisis; y tiende a ocultar cómo los idiomas funcionan en realidad ya que terminan pareciéndose al latín.)

Jack Vance (en Los Lenguajes de Pao) se plantea un idioma sin verbos. Por ejemplo, “Hay dos cosas que quisiera discutir contigo” se convierte en algo así como “Afirmación-de-importancia — en-un-estado-de-estar-listo — dos; oreja — de-[nombre del lugar] — en-un-estado-de-estar-listo; boca — de esta persona aquí — en-un-estado-de-querer-hacer-algo ”. Vance bien pueda ser que esté en un estado de tomarnos del pelo.


Solo en caso de que se me olvidara...

¿Qué es un caso? Es una forma de marcar los sustantivos según su función. Por ej., en latín:

mundus    sujeto o nominativo el mundo (es, hace algo, etc.)
mundum objeto directo o acusativo (algo afecta) el mundo
munde vocativo ¡O mundo cruel!
mundi posesivo o genitivo (algo) del mundo
mundo objeto indirecto o dativo (algo se le da, se le vende, etc.) al mundo
mundo ablativo (algo es hecho) por el mundo

El latín con el tiempo evolucionó al español de hoy en día, perdiendo el sistema de casos al mismo tiempo. Sin embargo, todavía quedan rastros del sistema, si miras de cerca (“ella hace algo”: nominativo; “algo la afecta”: acusativo de ella; “se le da algo”: dativo de ella; “la niña cuya muñeca armé”: genitivo de que).

A los entusiastas de los idiomas construidos o les encantan los casos (ya que pueden hacer a un idioma más compacto además de liberar el orden de palabras) o los detestan (ya que idiomas que conocen como el español o el inglés no los utilizan mucho).

No todos los sistemas de casos funcionan de la misma manera. Considera los siguientes roles:

A. sujeto de verbos transitivos (verbos con objeto): El incendio destruyó los edificios (Él los destruyó.)
B. objeto de verbos transitivos (verbos con objeto): El incendio destruyó los edificios (Él los destruyó.)
C. sujeto de verbos intransitivos (verbos sin objeto): Los edificios fueron destruidos (Ellos fueron destruidos.)

El español trata A y C de la misma manera usando el nominativo (él, ellos), y trata a B con el acusativo (los). Pero en algunos idiomas, como en el euskera o vasco, B y C se tratan juntos, con el caso absolutivo, dejando a A en el caso ergativo. (De cierta forma es más lógico... después de todo, los edificios tienen el mismo rol semántico, en ambos casos son el objeto de la destrucción, así que en los idiomas ergativos/absolutivos siempre tienen el mismo caso.)

Si crees que eso es extraño, algunos idiomas, como el dyirbal, usan el sistema nominativo/acusativo para los pronombres de primera y segunda persona (yo, nosotros; tú, vos, usted, ustedes, vosotros) y el sistema ergativo/absolutivo para los pronombres de tercera persona.

Siempre se puede tener casos sin usar flexiones, usando partículas, por ej. el japonés usa o para marcar el acusativo, y no para el genitivo.

Si un idioma no tiene casos puede ser que dependa del orden de las palaras para indicar la relación entre el verbo y sus argumentos, pero existe otra alternativa: el marcaje de núcleo, específicamente del verbo. Por ejemplo, en suajili, Kitabu umekileta? ‘¿Trajiste el libro?’, el verbo leta tiene prefijos que indican el sujeto (u- ‘tú’) y el objeto (-ki-, un prefijo de tercera persona concordando en género con kitabu). (-me marca el tiempo pasado.) La marca de objeto específica para el género permite hacer más libre el orden de las palabras sin tener marcas de casos en los sustantivos.


¿Los sustantivos tienen género?

El género no tiene por qué ser simplemente masculino/femenino. El suajili, por ejemplo, tiene ocho clases de género, ninguna de ellas masculino/femenino: una es para los animales, otra para los seres humanos, otra para los sustantivos abstractos, otra para las formas diminutivas, etc. Las lenguas algonquias tienen géneros animado e inanimado por el contrario. En uno de mis idiomas creé géneros físico/espiritual.

Los que construyen idiomas solían evitar el género en el pasado, cuando solían crear sobre todo idiomas auxiliares. Pero son algo bueno de agregar a un idioma naturalista, el verduriano tiene géneros masculino y femenino.

La gente me pregunta, ¿y para qué sirve el género? El género es notoriamente persistente: ha persistido en las familias de idiomas indoeuropea, semítica y bantú por cerca de cinco mil años. Debe de estar haciendo algo útil.

Algunas posibilidades:


¿Qué más podría marcarse en el sustantivo?

El sustantivo puede tener otras marcas también, como por ejemplo:


¿El verbo flexiona para el número y la persona?

Al igual que los casos, las terminaciones personales son buenas para hacer oraciones compactas, ya que entonces generalmente puedes omitir los pronombres de sujeto, como se hace con yo, tú, vos, nosotros, etc. en español. Por ejemplo, en el español de España el verbo “hablar” se conjuga así (tiempo presente simple):

hablo
hablas
habla
hablamos
habláis
hablan

Algunos idiomas, como el suajili y el quechua, incluyen pronombres de objeto en el verbo también, generalmente como infijos. Rimasunki en quechua quiere decir ‘te habla’.

En los idiomas romances hay formas clíticas de los pronombres, que son casi flexiones: ej. dígame, dígamelo, le conté a mi mamá.

Los verbos del euskera o vasco pueden tener flexiones que codifican información sobre el oyente. Por ejemplo, ekarri digute es una forma neutral de decir ‘nos lo compraron’; ekarri zigunate quiere decir lo mismo, pero también indica que el oyente es una mujer a la que se le habla con un pronombre personal informal.


¿Qué más se puede poner en el verbo?

Algunas distinciones que ciertos idiomas hacen en los verbos:

Todo idioma puede expresar estas distinciones, pero hay diferencias en qué características están gramaticalizadas: reflejadas en la morfología y la sintaxis del idioma. El español, por ejemplo, gramaticaliza la persona y el número en los verbos, mientras que el japonés no lo hace. Por otra parte, en japonés los verbos tienen formas positivas y negativas (“hacer” y “no hacer”), así como una indicación morfológica de niveles de deferencia o formalidad.

Los idiomas también se diferencian en cuanto al número de distinciones que se hacen en estas categorías.


¿Qué son los pronombres personales?

Los personas básicas, universales, son la primera (refiriéndose al hablante), la segunda (el o la oyente), y la tercera (todos los demás), y generalmente hay formas separadas para singular y plural. El turco lo empaca todo nítidamente en una tabla de seis celdas:

singular plural
1ª persona  ben biz
2ª persona  sen siz
3ª persona  o onlar
Sin embargo, hay mucho más con que jugar. Otras distinciones se podrían hacer:

Es posible deshacerse de la tercera persona usando demostrativos (este, esta, ese, esa). Muchas culturas parecen percibir el uso de pronombres como algo un poco maleducado, usando títulos en su lugar. Miss Manners nos cuenta que el emperador del Sacro Imperio Romano solía refererirse a sí mismo como ma majesté (mi majestad). Compárese con el uso de un servidor en español para decir “yo”: la comida la proveerá un servidor (= “la proveeré yo“).

Una vez inventé una raza alienígena que usaba pronombres diferentes en tierra y bajo agua (eran anfibios), y tenían las distinciones de pronombres inclusivos/exclusivos y aproximados/obviativos. También tenían un pronombre para mentes al unísono, y pronombres para cada uno de sus tres sexos. La lista completa era impresionante.


¿Cuáles son los otros pronombres?

El esperanto tiene una tabla de correlativos, una buena forma de organizar todos los pronombres no personales. Para el español la tabla se adapta así:

pron. int. pron. rel. este ese aquel ningún cualquier algún todo
det./adj. qué/cuál este,a ese,a aquel,la ningún,uno,a cualquier,a algún(o),a todos los,as las
persona quién (el/la) que, quien, el/la cual este,a ese,a aquel,la ninguno,a cualquiera alguno,a todos,as
cosa qué, cuál (el/la) que, el/la cual este,a ese,a aquel,la ninguno,a cualquiera algun(o),a todos,as
abstracción qué (lo) que, lo cual esto eso aquello nada algo todo
tiempo cuándo que, cuando ahora entonces nunca, jamás siempre
lugar dónde donde aquí, acá ahí, allí, allá
manera cómo como así

La primera columna contiene los pronombres interrogativos; la segunda los pronombres relativos, de la tercera a la quinta están los pronombres demostrativos, y el resto son los pronombres indefinidos. Los adjetivos/determinantes ‘ningún, cualquier, algún, todo’ de la primera fila son ejemplos de cuantificadores.

Es fácil y entretenido regularizar la tabla, aunque los idiomas naturales generalmente tienen hoyos que deben ser llenados con frases (‘en ningún lugar’, ‘en cualquier momento’, ‘de alguna manera’.).

En algunos idiomas, como el inglés, los pronombres interrogativos y los relativos son casi iguales o no se diferencian (a decir verdad, en español cuándo y cuando, y dónde y donde, apenas se pronuncian y escriben de diferente manera). El inglés además tiene un pronombre interrogativo/relativo para el propósito o la razón por la que se hace algo, equivalente a ‘por qué, para qué’ o ‘por el/la/lo que’: why.

Generalmente, si los sustantivos declinan para los casos estos pronombres también lo hacen. A veces es peor con los pronombres—el inglés, por ejemplo, retuvo formas separadas de ‘desde’ y ‘hacia’ para los pronombres de lugar (hence ‘desde aquí’ / hither ‘hacia aquí’) por mucho tiempo después de que esas distinciones se perdieran en los sustantivos. El español formal conserva todavía un pronombre relativo de caso genitivo, cuyo, a pesar de que los sustantivos ya no tienen semejante caso.


¿Cuáles son los números?

¿Los números están basados en las decenas, o en algo más? Muchos sistemas de números humanos están basados en los cincos y los veintes por el contrario. Mis alienígenas de los muchos pronombres tenía un sistema duodecimal. Las máquinas inteligentes de seguro preferirían el hexadecimal...

¿Cómo se forman los números más grandes? El cuarenta y tres, por ejemplo, podría formarse de varias maneras:

cuarenta y tres
cuatro tres
cuarenta tres
cuarenta con tres
tres y cuarenta
cuatro decenas con tres
ocho cincos y tres
cincuenta menos siete
doble veinte y tres

Cuando los sustantivos declinan, pueda ser que los números también. O pueda ser que no. En latín, los números dejan de declinar del cuatro en adelante.

En los idiomas indoeuropeos (como el español) nos resultan familiar los números con raíces imposibles de analizar, pero en otras familias los números son derivaciones, muchas veces relacionados con la cuenta de los dedos de las manos y de los pies, ej. en choctaw, 5 = tahlapi ‘la primera (mano) terminada’; en klamath, 8 ndan-ksahpta ‘tres tengo doblados’; en unalit, 11 atkahakhtok ‘se va abajo (hacia los pies)’; en shasta, 20 tsec ‘hombre’ (por tener todos los 20 dedos).

Para más sobre los números, ve a mi página de recursos con los números del 1 al 10 en más de 2000 idiomas.


¿Qué hay de los adjetivos?

Los adjetivos pueden ser algo parecido a los sustantivos, algo como los verbos, o quizá como ninguno de los dos. Si son como sustantivos, concuerdan generalmente con su sustantivo en género, caso y número. Si son como los verbos, conjugan como ellos.

¿Cómo se forman las comparaciones (“más alto que él, el más alto, tan alto como tú”)?

Resulta útil tener algunas derivaciones regulares para formar adjetivos o para otras palabras desde los adjetivos:

oposición (in- ej. infrecuente, anti-, dis-)
gusto (-ófilo) o disgusto (-ófobo)
relación con un lugar o idioma (-és, -ense, -ano, -iano)
debilitación del significado (-oso, -izo ej. rojizo)
fortalecimiento del significado (super-, ultra-, hiper-)
adverbio (-mente)

¿Es que hay artículos?

En español los sustantivos se sienten un poco desnudos sin ningún artículodefinido ‘el, la’ o indefinido ‘un, una’. En el plural solemos dejar el artículo indefinido fuera (‘yo he tenido perros antes’), pero en francés sí existe un artículo indefinido plural (j'ai eu des chiens avant).

Muchos idiomas, como el latín o el ruso, se las arreglan sin ningún problema sin ellos. No tienen artículos.

Puede ayudar el entender lo que la distinción representa. Generalmente es pragmática: el se puede entender como ‘tú ya sabes de cuál estoy hablando’. Por ejemplo:

Vi a un hombre en el rodeo. El hombre tenía un traje cuadriculado horrible.

Un hombre en la primera oración señala que este personaje apenas se introduce en la conversación; el en la segunda oración señala que ya se le conoce (al menos como ‘el hombre del rodeo’), de hecho es el mismo hombre del que apenas empezamos a hablar. El antes de rodeo también indica que el hablante espera que el que escucha ya sabe de cuál rodeo se trata, sino hubiera dicho un rodeo.

El orden de las palabras sirve para la misma función en ruso. En este idioma se diría en efecto,

Vi hombre en rodeo. Hombre tenía traje cuadriculado horrible.

Cuando se introduce, el hombre aparece al final de la oración; cuando ya se le conoce, aparece al inicio.

(A decir verdad, no hay muchos rodeos en Rusia.)


¿En qué orden aparecen los componentes de una frase nominal?

Considera los artículos, números, cuantificadores, adverbios, adjetivos, posesivos, oraciones subordinadas— ej.

Diez robots muy felices que pasaron el examen de abogado.

Generalmente puedes dividir las frases en núcleos y modificadores. Algunos idiomas son muy consistentes en poner todos los modificadores antes del núcleo, o todos después de él. El español tiende a tener el núcleo al inicio, pero los artículos y los cuantificadores siempre van antes del núcleo (robots en la oración de arriba). El japonés suele tener el núcleo al final, y de una forma muy consistente, incluso con las oraciones relativas: “abogado-de-examen pasaron que diez felices robots”.


¿En qué orden aparecen los componentes de una oración?

A los lingüistas les gusta hablar del orden del sujeto, objeto y verbo, los cuales por suspuesto pueden ocurrir solo en seis combinaciones: SVO (como en español), SOV (latín, quechua, turco), VSO (galés), OVS (hixkaryana), OSV (apurina), VOS (malagasi). Los últimos tres son raros de hallar por alguna razón, aunque sí existen.

Las combinaciones y complicaciones son comunes; por ejemplo, las oraciones simples en alemán son de orden SVO, pero las oraciones subordinadas van en el orden SOV:

Wer seine Finanzen im Griff hat, ist einfach entspannter.
Quien sea que tenga sus situación financiera en orden simplemente se relaja más.

Pero si hay un auxiliar, este aparece justo después del sujeto, mientras que un participio o infinitivo se mueve hacia el final:

Mein Vater ist vor einigen Tagen nach London gefahren.
Mi padre viajó a London hace unos días.

(De hecho es más complejo que eso, ¡pero esto es lo básico!)

El “sujeto” y el “objeto” pueden funcionar de manera muy diferente en los idiomas con ergatividad o topicalización.

En fladés, una de mis conlangs, se puede agregar un tema que no sea un elemento constituyente de la oración:

Luckit teeren Verduria zys kematt nellit.
(Lit., “las ciudades humanas, Verduria es bastante bonita”.)
Entre las ciudades humanas, Verduria es bastante bonita.

¿Cómo se forman las preguntas de sí o no?

En español estas se suelen formar según la entonación: compárense trajiste comida y ¿trajiste comida? El inglés tiene un sistema algo complejo, invirtiendo el sujeto y el verbo (Did you bring food? Is he your brother?). En otros idiomas se añade una partícula al inicio de la oración (ej. czy en polaco) o junto al verbo.

Muchos idiomas ofrecen varias formas de sugerir la respuesta. Por ejemplo, en latín, la partícula num supone que la respuesta es ‘no’ (Num ursi cerevisiam imperant? ‘Los osos no toman cerveza, ¿o sí?’), mientras nōnne espera un ‘sí’ como respuesta (Nōnne ursus animal implūme bipēs? ‘Los osos son bípedos sin plumas, ¿verdad?’).

Cuando las preguntas se pueden formar añadiendo una partícula (ej. -ne en latín, o -chu en quechua), la partícula se puede añadir directamente a la palabra en cuestión. En español podemos acercarnos al mismo efecto solo con un uso de énfasis (“¿El oso está tomando cerveza? ¿El oso está tomando cerveza?”) o con cierto arreglo (“¿Cerveza es lo que está tomando el oso?”).

Una forma entre otras de hacer estas preguntas en chino mandarín es ofrecer las opciones al que escucha: : Nǐ shì bu shì Běijīng rén? ‘¿Eres de Beijing?’; literalmente, ‘Eres, no eres de Beijing?’

Cierta gente, créase o no, sobreviven sin palabras equivalentes de “sí” y ‘no”. La forma usual de evitarlas es repitiendo el verbo: a la pregunta “¿Conoce el camino a San José?” se le puede responder con un simple “conozco” o un “no conozco”, como en portugués:

—Você conhece o caminho que vai a São José?
—Conheço.

¿Qué hay de las otras preguntas?

El español generalmente mueve la palabra de la pregunta al inicio, pero otros idiomas no lo hacen, diciendo siempre “¿Dijiste qué?” o “¿Ella está saliendo con quién?”

También hay que tomar en cuenta que algunos idiomas tienen pronombres diferentes para las oraciones relativas. En español estos a veces se distinguen apenas con la tilde y la acentuación (“El hombre que pesca”, “¿Qué pesca el hombre?”; “El lugar donde nos conocimos”, “¿Dónde nos conocimos?”), en otros idiomas son totalmente distintos.


¿Cómo se niega una oración?

Como siempre, existen muchas opciones:

Estos también se pueden mezclar, como en inglés: los verbos auxiliares se niegan con -n’t (He isn’t my brother), mientras que los otros verbos requieren insertar el verbo do ‘hacer’ y luego negarlo.


¿Cómo funcionan las conjunciones?

Las conjunciones permiten que los constituyentes se emparejen, expresando relaciones entre ellos —ej. y, o, pero, luego. (Pero significa y, pero expresa contraste o sorpresa.)

El latín tiene un truco nítido: para exptresar X y Y, puedes decir X Y-que, usando un clítico. La expresión SPQR, Senātus Populusque Rōmānus, es un ejemplo de esta construcción: el Senado y el Pueblo de Roma.

El latín también distingue “o” inclusivo y “o” exclusivo: vel X vel Y quiere decir que puedes tener X o Y o ambas cosas, pero aut X aut Y quiere decir que puedes tener una u otra cosa pero no ambas.

El quechua (antes de la conquista española) se las arreglaba sin conjunciones. Para poner cosas juntas simplemente usaba la yuxtaposición. O puedes usar una terminación de caso que significa con: en efecto, se dice ‘X y Y’ diciendo ‘X con Y’. No estoy seguro de cómo las disyuntivas se trataban; hoy en día el quechua usa formas tomadas del español.


¿Cómo se forman las oraciones subordinadas?

Las subordinadas son quizá el aspecto más sofisticado de la sintaxis, permitiendo a oraciones enteras servir como elementos constituyentes o modificadores. Algunos tipos básicos:

El quechua tiene una forma interesante de formar las oraciones relativas, usando participios. Por ejemplo:

Chakra-y yapu-q runa-ta qaya-mu-saq
campo-mi arar-participio hombre-acusativo llamar-movimiento.hacia-yo.futuro
Llamaré al hombre que me aró el campo.

En lugar de verse como una oración ordinaria (“el hombre me aró el campo”), la oración subordinada tiene la forma de un participio (“el mi-campo-arando hombre”).

El mandarín puede subordinar cualquier oración (y de hecho muchas otras cosas) con la partícula de:

Wǒmen gěi tā shōuyīnjī le.
Le dimos una radio.

wǒmen gěi tā de shōuyīnjī
la radio que le dimos

Si tu idioma tiene casos, debes tener cuidado de poner los pronombres en el caso correcto —el español no te da el instinto necesario, y estos días incluso el genitivo cuyo se usa solo en contextos formales. En latín, Id quod fēcit sciō “Sé lo que hizo”, quod ‘que’ está en el caso acusativo, ya que es lo que fue hecho, mientras que en Virum quī id fēcit sciō “Conozco al hombre que lo hizo”, quī ‘que’ está en el nominativo.


Transformaciones

Puede ser muy útil pensar sobre las oraciones relativas usando transformaciones. Por ejemplo, una oración como

El hombre que Juan golpeó ayer prefiere la cerveza antes que el vino.

podría derivarse con una transformación de una oración dentro de otra:

El hombre [Juan lo golpeó ayer] prefiere la cerveza antes que el vino.

En español, se puede pensar sobre la relativización como si ocurrieran dos pasos:

  1. reemplazo del pronombre en la oración subordinada por un pronombre relativo (que)
    El hombre [Juan que golpeó ayer] prefiere la cerveza antes que el vino.
  2. movimiento del pronombre al inicio de la frase
    El hombre [que Juan golpeó ayer] prefiere la cerveza antes que el vino.

Tu idioma también podría poner límites sobre qué exactamente se puede relativizar. Los siguientes ejemplos son posibles en español, por ejemplo, pero no en otros idiomas.

la niña [crees [amarla]]
→ la niña que crees amar
el vecino [traumé a su pastor]
→ el vecino a cuyo pastor traumé
el gato [dije [Alesia lo trajo a casa]]
→ el gato que dije que Alesia trajo a casa

No todo es posible en español:

Este es el hombre [el papá de mi novia es amigo de Juan y de él]
→ Este es el hombre del que el papá de mi novia es amigo de Juan y.

Algunos idiomas pueden soportar tales oraciones con tan solo dejar el pronombre dentro de la oración subordinada. A S.J. Perelman le gustaba hacer esto en inglés:

That’s the man which my wife is sleeping with him!
Lit., “¡Ese es el hombre que mi mujer está acostándose con él!”

Ciertas otras construcciones que se pueden analizar como transformaciones:

Mi idioma ajunašin tiene una sección muy detallada sobre transformaciones.

 

Estilo

Todo idioma natural tiene una gran variedad de registros, o estilos del habla: del ceremonial o ritual, al oficial o científico, al periodístico o de obras literarias, a la conversación ordinaria, a lo coloquial, a la jerga más informal. Los niños hablan de cierta manera; también los poetas. La alta sociedad no habla igual que las clases bajas.

Algunos de estos registros funcionan de forma predecible. Por ejemplo, los ritos muchas veces se conducen en una forma arcaica del idioma (o a veces otro idioma por completo). El habla educada suele incluir palabras más viejas, más largas, más técnicas, extranjeras. En el verduriano, por ejemplo, el habla educada toma muchas palabras de la lengua madre, el caďinor.

La jerga informal muchas veces provee sustituciones graciosas para palabras comunes. Algunas de tales substituciones terminaron siendo la palabra de uso normal en los idiomas romances: el latín bucca ‘mejilla, cachete’ reemplazó a ōs ‘boca’, dando boca; caballus ‘cuaco, jamelgo’ reemplazó a equus ‘caballo’, dando caballo (aunque la forma femenina, equa, sobrevive hasta estos días como yegua).

La jerga muchas veces toma palabras de grupos minoritarios, por ej. calato (desnudo) y cachaco (policía, militar) en español peruano, tomados del quechua.


Cortesía

Todas las culturas tienen formas de expresar la cortesía, pero difieren en cómo lo hacen, y de qué maneras la cortesía está gramaticalizada.

Según Anna Wierzbicka, el habla de cortesía en inglés pone un gran énfasis en respetar a los otros y evitar imponérseles. El inglés tiene una gran cantidad de formas indirectas de pedirle a la gente que haga algo, o incluso para ofrecerles cosas usando preguntas: Will you have a drink? Would you like a drink? Sure you wouldn’t like a beer? Why don’t you pour yourself something? How about a beer? Aren’t you thirsty? La gente angloparlante está tan acostumbrada a semejantes pseudopreguntas que también las usan en vez del imperativo incluso cuando quieren insultar a otros: Will someone put this fucking idiot out of his misery? For Christ’s sake, will you get lost? Al traducir el último ejemplo, en español no diríamos Por el amor de Cristo, ¿vas a irte al diablo?, sino que diríamos simplemente vete al diablo.

En polaco, por el contario, lo cortés para alguien que atiende visitas sería tomar los deseos y protestas de la visita como irrelevantes: Prosze bardzo! Jeszcze troszke! —Ale juz nie moge! —Ale koniecznie! ‘—¡Por favor, un poco más! —¡Pero no puedo! —¡Pero debes hacerlo!’ El polaco sí que usa a menudo el imperativo; de hecho, para asumir un tono fuerte se usa el infinitivo.

El japonés muchas veces es incluso más indirecto que el inglés: por ej., se evita el imperativo en “¡Toma Coca-Cola!” a favor de Koka kora o nomimashou! (lit. “¡Tomaremos Coca-Cola!”).

El japonés también se distingue por tener flexiones verbales para añadir una mayor cortesía (ej. tetsudau ‘ayudar’; forma cortés tetsudaimasu; compárese con el uso de “tú/vos” y “usted” en español) además de tener diferentes vocables con el mismo propósito (ej. iku ‘ir’, forma humilde mairu, honorífico irassharu).

Las formas de tratamiento son un campo fértil para complicaciones exquisitas; e igual los pronombres. En un buen número de idiomas se percibe como algo familiar el usar un pronombre de segunda persona singular: para ser más cortés se usa el plural (el francés vous), o una forma de tercera persona (usted, que era originalmente vuestra merced; Lei en italiano;, o senhor en portugués), o un título (sensei ‘profesor/a’ en japonés, otōsan ‘padre’, etc.).

Se han hecho intentos de formular universales de cortesía, pero esto puede dar muchos problemas. Ej. se ha sugerido que la cortesía implica evitar los desacuerdos; pero en la cultura judía los desacuerdos expresan la sociabilidad y se toman como algo que une a las personas. Se ha dicho que se evita elogiarse directamente uno solo, y que se aprueba el elogiar a los otros; pero elogiarse es buena práctica entre los hablantes afroamericanos, y los elogios directos hacia otros se evitan en japonés.


Poesía

Para la poesía tienes que consultar a tu propia musa. Sin embargo, vale la pena mencionar que la rima no es lo único en que se puede basar la poesía:

También vale la pena pensar en las metas del poeta. ¿Es que está pensando en grandeza? ¿En alusiones históricas? ¿En ingenio? ¿En algo sorprendente?

¿Es que la poesía es un arte popular, como el rap? De ser así, probablemente se queda bastante cerca del habla coloquial. Si es un ejercicio vuelto poco común, pueda ser que mantenga formas arcaicas o experimente con el idioma.

Por último, piensa sobre qué culturas extranjeras han influenciado la poesía de tu cultura. El latín tomó los metros griegos; y la poesía europea ha sido influenciada mucho por el latín.


Semántica y pragmática

Algunas de las cosas más interesantes de la lingüística se encuentran en la semántica (que se encarga del significado) y la pragmática (que se encarga de cómo los idiomas se usan el mundo real, en contexto).

Ya hemos visto un poco de esto arriba, pero para una introducción en más detalle, ve a mi gramática del xurnés.

 

Familias de idiomas

Puedes agregar una enorme profundidad a un idioma de fantasía dándole una historia y parientes. El verduriano y sus lenguas hermanas el barajinéi, el ismaîn y el sarroc se derivan del caďinor, así como el francés y el español se derivan del latín. El caďinor, el cuêzi, y el xurnés, por su parte, se derivan del protooriental, y por lo tanto están relacionados de forma sistemática, parecido a cómo el latín, el griego y el sánscrito se derivan del protoindoeuropeo.

¿Qué puedes hacer con estas relaciones?

Las palabras muchas veces cambian de significado al ser tomadas. Algunos ejemplos lindos del verduriano:


¿Cómo lo hiciste?

Para hacer esto bien tienes que saber algo de lingüística histórica. La sci.lang faq te puede dar un resumen breve. Mejor todavía, lee el excelente Historical Linguistics de Theodora Bynon, o el libro de R.L. Trask con el mismo nombre, o el más detallado Principles of Historical Linguistics de Hans Henrich Hock.

El principio básico es que un cambio de sonido es casi completamente regular. Estas son buenas noticias: significa que todo lo que tienes que hacer es un grupo de cambios de sonidos entre la lengua madre y la(s) derivada(s), y aplicarlos a cada palabra.

Aquí, por ejemplo, están algunos de los cambios de sonidos del caďinor al verduriano; puedes encontrar la lista entera aquí.

Un grupo diferente de cambios de sonidos se podría usar para crear una lengua hermana. Por ejemplo, el barajinéi cambia las consonantas sordas a sonoras entre vocales (un cambio extremedamente común en los idiomas), pierde el último sonido de toda palabra, etc. El resultado neto es un idioma que está relacionado pero que difiere ligeramente del verduriano:

gloss caďinor verduriano ismaîn barajinéi sarroc
caminar prosan prosan prozn proza
rayo molenia molnia moleni molenhi mlenoya
águila ueronos örn ŕone feron wieron
verano aestas esta eşte âshta aisťa
ir laudan lädan luʐn laoda lawda
calmado geleia želea jeleʐe gelech glieȟa

Si estás interesado en usar cambios de sonidos en un idioma para generar un idioma descendente, pueda ser que encuentres útil mi programa para aplicar cambios de sonidos.


Dialectos

Puedes usar la misma técnica para crear dialectos de tu idioma. Lingüísticamente, los dialectos son simplemente variedades de un idioma que no se han apartado mucho, de manera que los hablantes todavía pueden entenderse. Los dialectos se pueden crear simplemente especificando un número menos dramático de cambios de sonidos.

Por ejemplo, el dialecto del verduriano de Avele se distingue por los siguientes cambios:

Los dialectos también pueden tener sus propios vocablos, por supuesto, quizá tomados de vecinos o de habitantes previos del territorio local.

La gente muchas veces supone que el dialecto de la ciudad capital (o del lugar que sea donde se haya originado el lenguaje estándar) es más ‘puro’ o más conservador que el habla provincial. De hecho lo opuesto es más probable de ser cierto: el centro activo de una cultura verá su habla cambiar más rápido; mientras que áreas rurales o aisladas tienen más probabilidad de preservar formas más antiguas.

Si estás inventando un idioma auxiliar, por supuesto que quieres hacer todo lo posible para prevenir la proliferación de dialectos. Esto es probablemente una expresión de la veta fascista común en los que juegan con idiomas. ¿Por qué no diseñar tu idioma internacional con dialectos, reflejando la fonología de varias regiones lingüísticas? El resultado, con variedades cercanas a los idiomas naturales más importantes, pueda ser que sea más aceptado que lo que han sido los idiomas internacionales uniformes.



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